Conferencia 5 de enero 2022, San Gerónimo por 294 aniversario de la UH

Palabras pronunciadas por el Dr. Juan Vela Valdés en el acto por el 294 Aniversario de la Universidad de La Habana.

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Mis primeras palabras son para felicitarlos a todos en este nuevo año 2022, el 64 de la Revolución y expresarles el deseo que gocen de mucha salud, felicidad y que se obtengan nuevas victorias por la Revolución Cubana. El año 2021 fue muy duro, difícil, doloroso por las pérdidas sufridas debido a la pandemia, pero se logró llegar a cifras muy altas de vacunación contra la COVID 19, con vacunas nacionales, salidas del genio creador de graduados de las instituciones universitarias cubanas. Los resultados obtenidos en el enfrentamiento a la pandemia, al cierre del 3 de enero pasado, del 98.9% de enfermos de COVID 19 recuperados por un Sistema Nacional de Salud inclusivo y eficiente, integrado por graduados de nuestras universidades, que permitió obtener la baja cifra de letalidad de 0,86 %, junto a las altas cifras de vacunados de 86.5%, nos sitúan a la vanguardia a nivel continental y mundial. Es una victoria, en una guerra que no ha terminado, que debemos actuar con más responsabilidad y conciencia, pero estamos mejor que la mayoría de los países para enfrentar las futuras batallas. También fue el año en que se enfrentó con valentía, inteligencia, firmeza y dignidad, la intentona contrarrevolucionaria promovida y dirigida por el imperio. Se quedaron con las ganas. Fue otra victoria, y esta guerra tampoco ha terminado, y mientras exista imperialismo no terminará, pero hemos sabido enfrentarla, a pensamiento, y cada vez lo hacemos mejor en nuestra prensa, en las redes digitales, en el trabajo educativo con los jóvenes, claro aún insuficiente y sin la inmediatez necesaria.

A la comunidad universitaria aquí presente le expreso mi felicitación por el 294 aniversario de la institución cultural más antigua de Cuba, nuestra querida Universidad de La Habana.

No quiero avanzar más sin recordar en mis palabras al querido compañero universitario Eusebio Leal Spengler. Es la primera ocasión que hacemos este acto, en este lugar, sin su presencia física. Era el impulsor permanente de estas celebraciones del 5 de enero y cuando aún no estaba rejuvenecido este local, cuando el acto lo hacíamos solo en el campanario, Eusebio junto a Delio Carreras Cuevas, profesor de Derecho e Historiador de la Universidad de La Habana, nos deleitaban con sus elocuentes y sabias palabras. Cuanto luchó Eusebio por tener esta institución docente rehabilitada, remozada y graduando especialistas que solo ella puede formar. En su acto fundacional, que se efectuó el 28 de noviembre del 2006, expresé lo siguiente: “Son pocas las universidades en el mundo, poseedoras de tan larga trayectoria como la de La Habana, que pueden tener el privilegio de exhibir su sitio fundacional. Solo la voluntad de la Revolución Cubana, de preservar para las actuales y futuras generaciones nuestro patrimonio histórico-cultural, ha hecho posible este milagro.”

Pero como la historia la hacen los hombres, las mujeres, y sus circunstancias, nuestro primer pensamiento en el día de hoy es para Eusebio que gestó y concibió este Colegio Mayor Universitario de San Gerónimo de La Habana y para Fidel que con su visión estratégica y su infinita confianza en Eusebio, lo apoyó con todas sus fuerzas.

El cro Vicerrector Baujin, a quien conozco y aprecio desde su época de presidente de la FEU de la Facultad de Artes y Letras de este centro y como graduado destacado que fue, nos solicitó hace pocos días, a nombre de la querida rectora Miriam Nicado, que expresara unas palabras referentes a la etapa que me tocó vivir en esta universidad como estudiante, en la década del 60 del siglo pasado y después los años que estuve de rector de la misma, de 1994 al 2006.

Abarcaré en esta intervención solo la primera etapa, la de estudiante y dirigente de la FEU, ya que los 12 años de la segunda etapa conllevaría un tiempo del que no disponemos, por la riqueza de hechos y acontecimientos que se desarrollaron en la universidad y en la educación superior cubana.

Siento una profunda emoción personal al hablar aquí hoy. No solo como antiguo rector de esta querida universidad y expresidente de la FEU de ella, sino también como el estudiante de medicina que fui, que durante su niñez miró la escalinata como la cima a donde sentía que un día le llevarían sus pasos. La Universidad de La Habana contaba entonces con todas las Facultades, que años después, en 1976, algunas se convirtieron en centros de educación superior independientes.  Fue con el triunfo revolucionario que aquellos sueños de mi infancia se hicieron realidad. Les digo que la experiencia fue mucho más rica que lo que había imaginado. Junto a los conocimientos y a las actitudes que aprendí aquí, para desarrollar la salud pública como una bandera de la Revolución, en la Colina aprendí que sería un médico para las grandes masas, allí donde fuera más necesario mi aporte; aprendí, asimismo en esta Universidad de La Habana, a ser un joven comprometido con mi tiempo, a ser un soldado de la Patria; a ser, en resumen, un participante activo en la construcción de la nueva sociedad cubana que se comenzaba a edificar a inicios de los 60. Aprendí, que a la Revolución y a la Patria se le sirve desde las altas responsabilidades como también desde las posiciones más modestas. Esta historia es una más entre las de miles de jóvenes que   al estudiar en la Universidad de La Habana y en las otras dos universidades que existían en ese momento, sintieron que sus vidas cambiaban para siempre.

Les hablaré desde la visión de un joven que contaba con 13 años cuando Fidel y los barbudos entran en La Habana en 1959. Si bien cuando comienzo en la Universidad de La Habana a estudiar, ya había realizado diversas actividades y tareas dadas a los jóvenes por la Revolución, como ser miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, después de la UJC, ser miembro de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), participar en la Brigada de Alfabetización “Conrado Benítez”, pertenecer a las milicias revolucionarias, también tengo que decir que mi verdadera formación como revolucionario integral comenzó con mi incorporación al Ejército de Alfabetizadores Conrado Benitez y con la participación en la FEU y en la UJC en la etapa de estudiante universitario.

La década del 60 fue de gran júbilo y entusiasmo revolucionario, matizada todo el tiempo por el combate frontal contra los enemigos de adentro y de afuera. Las universidades, por supuesto, estaban inmersas en todas las transformaciones y en las dificultades que tenía el país, pero la batalla principal se daba en la defensa militar de la Revolución Así ante las ya muy tempranas agresiones orquestadas desde Washington contra la naciente Revolución, se crearon el 27 de noviembre de 1959 las Milicias Universitarias con el Batallón 154. Se protagonizó entonces un hecho sin precedentes en nuestro continente, la entrega de armas de combate a estudiantes universitarios.

Les menciono, por ejemplo, el acuartelamiento de la Milicia Universitaria en 1960 cuando el traspaso de poderes en los Estados Unidos del presidente Eisenhower al presidente Kennedy; la participación de los universitarios en la lucha contra bandidos en el Escambray, cuyo batallón lo dirigió en su momento el capitán Fernando Vecino Alegret, quien años después, por sus resultados positivos ascendió a General y fue nombrado ministro de educación superior. En La Habana. Se destacó el enfrentamiento a los sabotajes que precedieron a la invasión mercenaria de 1961, donde la universidad también tuvo su mártir, Pedro Borras Astorga, estudiante de 2do año de medicina. Ya cursando un módulo introductorio de tres meses en la universidad para estudiar Medicina, se desató la Crisis de octubre de 1962 y la Escuela de Medicina de Victoria de Girón recién inaugurada se convirtió en una Escuela de Artillería Antiaérea de cañones dobles de 30 mm de fabricación checa. Varias facultades universitarias pasaron la Escuela de Artillería Antiaérea en Girón y después nos ubicaron en zonas cercanas a la Base Granma en la zona del Mariel. Las muchachas de nuestro curso, pasaron una escuela de sanitarios militares y otras la escuela de jefes de pelotones de las milicias femeninas. Me interesa significarles el paso al frente que dio un nutrido grupo de estudiantes de la Facultad de Tecnología, a inicios de los 60, en un llamado que se hizo para la supervivencia de la Revolución, ya que integraron las filas de oficiales para una nueva técnica que arribó al país, las llamadas Armas Estratégicas de las FAR. En mayo del 1964 varios grupos de estudiantes de segundo año de medicina y de otras carreras pasamos una Escuela de Zapadores y al concluirla minamos varios puentes y carreteras cercanas a La Habana y en la movilización de mayo de 1966, ya en cuarto año de la carrera, fui sanitario de un batallón del Ejercito Occidental. Es menester destacar que cuando se producían esas movilizaciones militares, se suspendían las actividades docentes en la universidad.

Otra actividad que desarrollábamos con frecuencia eran los trabajos voluntarios en múltiples tareas productivas y sociales. Recuerdo las zafras azucareras, los TRES X UNO (cada tres fines de semana, nos íbamos uno para algún plan agrícola), entre otras muchas tareas.

La Revolución, promulgó el 10 de enero de 1962, la Reforma Universitaria. Las ideas transformadoras de la Reforma de Córdova habían sido abrazadas por el estudiantado cubano, pero estaban impregnadas del pensamiento de Mella, que había señalado que primero había que hacer la Revolución social y después transformar la universidad.  El Movimiento Estudiantil Universitario cubano tuvo que esperar a que triunfara la Revolución en 1959 para ver hechas realidades sus anhelos de cambios profundos en la universidad.

Se agudizó la lucha de clases dentro de las universidades y conllevó una toma definitiva de posiciones para toda una generación.

En la Escuela de Medicina se expresó con más crudeza la lucha de clases. Era la única que existía en el país en aquel entonces, ya que las otras dos universidades no contaban con esa carrera y todo el país debía venir a La Habana. En enero de 1959, había 161 profesores en la escuela. De ellos, producto de las deserciones y la depuración solo quedaron 17 en el claustro. Se hizo un llamado a los médicos jóvenes y cuando se proclamó la Reforma Universitaria en 1962, ya había 192 docentes.

Con la Reforma se establecieron rigurosas disposiciones para asegurar una enseñanza realmente activa, de la cual quedaban proscritos el verbalismo, el memorismo y el pasivismo.  Se acometieron los nuevos planes de estudio en todas las carreras universitarias que existían, con las recomendaciones de la Revolución y se crearon nuevas carreras universitarias necesarias para el desarrollo económico del país.

Al culminar la Campaña de Alfabetización, los 100 000 estudiantes secundarios que fuimos brigadistas Conrado Benítez nos reunimos con Fidel en la Plaza de la Revolución el 22 de diciembre de 1961, efeméride que hace unos días se conmemoró su 60 aniversario le dijimos: “Fidel dinos que otra cosa tenemos que hacer.” Él nos respondió: ESTUDIAR, ESTUDIAR, ESTUDIAR. Así se movilizaron miles de jóvenes para estudiar distintas carreras universitarias. En esos grupos de jóvenes que entendieron el llamado del Jefe de la Revolución, en no pocas ocasiones hubo muchos que supeditaron su vocación a los intereses de la nación. Aquí hago un alto para darles otro dato. Todos los que nos graduamos a partir de 1964 de una carrera universitaria de la salud, es decir, por entonces solo tenían nivel universitario las carreras de Medicina y Estomatología, renunciamos a ejercer la práctica privada de nuestra profesión. Y esto lo determinamos los estudiantes, a través de asambleas en las cuales nos convencimos de que la práctica privada en el sector de la salud era incompatible con las aspiraciones de mayor equidad y justicia social. Imagínense que hubiera pasado en el sector salud si cada estudiante al graduarse, su preocupación fuera montar su consultorio privado. Me recuerdo que la asamblea se efectuó en el Salón de Embajadores del Hotel Habana Libre y prevalecieron las posiciones más revolucionarias, pero no fue una asamblea fácil.

Es necesario decirles, que de 1959 a 1963, se fueron casi la mitad de los médicos del país, seducidos por el imperio y siguiendo a la burguesía que abandonó el país. Soy alumno del curso fundador del ICBP Victoria de Girón. El 17 de octubre de 1962 Fidel inaugura el centro y expresa lo siguiente:

“¿Dónde está la verdadera y la definitiva solución del problema, ¿dónde? Con vistas al futuro, la única, la verdadera, la definitiva solución, es la formación masiva de médicos.”

La Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente en febrero de 1962, el inicio del ICBP Victoria de Girón en octubre de ese año en La Habana y el comienzo de los estudios de premédico para los no bachilleres en La Habana también en esa fecha, marcaron el inicio del Plan de Formación Masiva de Médicos.

Fidel daba atención personal a los estudiantes universitarios, de todas las carreras y en todo el país, pero en especial a los de Medicina, por la acción del imperio. Recuerdo sus múltiples visitas a la Escuela Victoria de Girón, que hacían su presencia cotidiana, a cualquier hora, interesándose por la alimentación, los libros, los profesores, se ponía a estudiar con los jóvenes en los albergues inclusive nos regaló a todos los estudiantes cuando estábamos en primer año, una semana de vacaciones gratuitas en Varadero, con trusa incluida y una fiesta al concluir Girón.

Contaré una anécdota sobre esa fiesta. Se acercaba la fecha y no aparecía el cro Fidel por la Escuela. Comenzábamos a organizarla, pero hacía falta el dinero inicial. Se hicieron varias gestiones, pero no se solucionó. Se acuerda ir a ver al comandante y plantearle esto. Se designa una comisión de tres alumnos para esta misión, y la integra un alumno que era dueño de un auto, una alumna hija de un mártir y yo. Después de varios días recorriendo distintos lugares, podemos localizarlo y pedirle una entrevista. Le planteo el problema, hacía falta nos prestara 1000 pesos para hacer la fiesta que había prometido. Me mira fijamente, piensa durante largos segundos y pregunta, ¿Cómo piensas devolverme el dinero? Le explico y me lo entrega. Después conversó con los tres sobre la universidad. Al concluir la fiesta, se recaudó el dinero prestado y se devolvió.

Fidel estuvo al tanto de nuestros estudios durante todos los años de la carrera, cuando estuvimos en los hospitales y al final nos graduó en un trabajo voluntario de varios días en una zona de plátanos de la actual provincia de Artemisa, en enero de 1969. Estuvo más de 4 horas conversando con nosotros. Todos los graduados estábamos sentados en el piso de tierra del albergue, en ropa de trabajo agrícola, y él de pie, hablando y comentando todos los planes de la Revolución. Todos estábamos felices. No hubo diplomas, ni trajes. El más joven de los graduados contaba 21 años y el mayor 53.

Pero toda aquella efervescencia para lograr que la universidad pudiera cumplir su misión social de vestirse de pueblo y de crear conocimientos para el desarrollo del pueblo, encontraba muchas limitaciones, sobre todo por el éxodo de los profesores. La FEU entonces asume una nueva batalla, que sería decisiva para el desarrollo de la universidad en Revolución. Se creó el Movimiento de Alumnos Ayudantes e Instructores No Graduados en cada carrera para suplir la falta de docentes.

De este movimiento de alumnos ayudantes surgieron y se formaron miles de los más prestigiosos investigadores y profesionales y en él se forjaron prácticamente todos los compañeros que hoy conforman los claustros de los centros de educación superior del país, y fue directamente organizado y dirigido por la FEU con el apoyo de los profesores. No era infrecuente que los alumnos de un año superior, le impartieran clases a los de años inferiores. En mi caso, fui alumno ayudante de Bioquímica desde el primer año hasta el quinto año, me pagaban 40 pesos y estuve impartiendo prácticas de laboratorio de esa asignatura a los estudiantes que comenzaban en Girón primer año de la carrera. A los Instructores No graduados, se le pagaba 100 pesos.

Con la Reforma se organizó un amplísimo sistema de becas estudiantiles, para garantizar que ningún alumno con una preparación adecuada en la enseñanza media, se viera privado de seguir una carrera universitaria por escasez de recursos económicos. Esto permitió que muchos jóvenes -y otros no tan jóvenes-de escasos recursos, pudieran comenzar a cumplir los sueños de ser universitarios.

Antes de la Revolución no existían residencias estudiantiles. Los estudiantes que no fueran de La Habana, debían alquilar en una Casa de Huéspedes, que abundaban en las zonas cercanas a la Colina. Las residencias fueron grandes edificios de apartamentos construidos por la burguesía en el Vedado y entregados por el Gobierno Revolucionario a la Universidad de La Habana, para facilitar el acceso a los estudios de nivel superior de los hijos de obreros y campesinos. Eran los ubicados en Malecón y 12, en G y 25, en Línea e I, y en F y 3ra. En mi etapa estudiantil, que también fui becado del piso 12 en G y 25, el director del Plan de Becas Universitarios (PBU) era el presidente de la FEU de la UH, el capitán José Rebellón Alonso.  Quiero resaltar que los becados universitarios de los cuatro edificios mencionados, era una tropa de choque para defender la Revolución en La Habana. Cada vez que surgía una manifestación contrarrevolucionaria, se acudía a los becados. Les contaré una anécdota de la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez que se desarrolló en La Habana en 1966. Se hospedaron todos los competidores, incluyendo los campeones mundiales y los grandes maestros en el hotel Habana Libre. Cuando bajaban al Salón de Embajadores donde se desarrollaba el evento, la delegación estadounidense con Bobby Fisher y Larry Evans al frente, eran los aplausos y aplausos y cuando bajaban los soviéticos con Mijaíl Tal, Tigran Petrosian y otros eran abucheos y abucheos. Se llamó a los becados de la Universidad y eso no pasó más.

Se instituyó, como nueva modalidad de beca, las “casas de becados casados”. Eran mansiones que tenían los burgueses en el reparto Miramar, desocupabas por la salida del país de sus dueños. Se entregaron a la universidad algunas, para ubicar, en cuartos independientes, los matrimonios de estudiantes universitarios con dificultades en su alojamiento. También fui uno de los que disfrutó de esta opción.

Se implementaron las ayudas económicas, que eran no reintegrables y los préstamos estudiantiles, que si eran reintegrables después de graduados, para aquellos estudiantes que ya tenían compromisos económicos de orden familiar. Desde una época muy temprana se perfiló que no se quedara nadie fuera de la universidad por problemas económicos.

La Universidad de La Habana, no tenía comedores estudiantiles y una de las primeras tareas fue construir comedores estudiantiles, a precios módico. Así surgió el comedor Jose Machado y otros en la UH.

Se comenzaban a desarrollar los círculos infantiles y uno de los primeros en La Habana, fue el Circulo Infantil “Los Caribitos”, donde los estudiantes casados podían educar a sus hijos en esa institución.

Un hecho destacado en aquel entonces fue la inauguración por Fidel en diciembre de 1964 de la Ciudad Universitaria Jose Antonio Echevarría, como homenaje al gran líder del estudiantado cubano. Se amplió mucho el patrimonio universitario como nuevas instalaciones como los edificios de residencias ya mencionados y locales para nuevas facultades.

Es evidente que el enemigo nunca descansó en su intento de encontrar grietas por las cuales hacer penetrar la desunión, la deslealtad, la traición, y lógicamente en aquellos años la confrontación era fuerte.

La lucha ideológica fue intensa, y en medio de la guerra que se nos hacía por el imperio, prevaleció el principio de que “la universidad es para los revolucionarios”. Brindo esta información para reiterar la importancia de la lucha ideológica, de saber defender a toda costa la Revolución, de no cederle terreno jamás a las posiciones de conciliación con los enemigos de la Revolución.

Otra labor que se acometió con fuerza en los centros de estudios fue la lucha contra el fraude académico. Comenzó desde nuestra etapa en los preuniversitarios, pero ya en la universidad se priorizó más y se consolidó. El cro Fidel habló en muchas ocasiones de la lucha contra el fraude académico y que los jóvenes de la nueva Cuba se debían formar en los más altos valores de honestidad e integridad personal. Se llegaron a hacer los exámenes sin la presencia de profesores y no se copiaba. Se llamaron, años más tarde “Exámenes de la Dignidad”.

Una de las actividades priorizadas de la universidad de aquella época era el diseño y confección de nuevos planes de estudio y la adquisición de libros para los estudiantes. Se creó la Imprenta Universitaria. Fue una victoria tremenda lograr libros de calidad y gratuitos para los estudiantes.

Fui electo en 1963, cuando cursaba el primer año de la carrera, miembro de la Comisión Ejecutiva de la Asociación de Estudiantes del ICBP Victoria de Girón, en 1964 fui responsable de Alumnos Ayudantes de la Facultad de Ciencias Médicas, en 1965 electo presidente de la Asociación de Estudiantes de esta Facultad, en noviembre de 1966, en las elecciones generales de la FEU, electo vicepresidente de la Universidad de La Habana y posteriormente en febrero de 1967, asumí la Presidencia. Al no estar constituida todavía la FEU Nacional, el de La Habana, asumía la representación de la FEU en el país.

En enero de 1968 comencé el internado de Medicina, y a todos los que ocupamos responsabilidades, nos liberaron para dedicarnos a tiempo completo a la carrera. En aquellos años, los calendarios académicos en la universidad comenzaban en enero y culminaban en diciembre. En el año de internado, en dos ocasiones el MINSAP lo interrumpió para trabajar como médico, ya que no había suficientes. En una, me asignaron junto a otro cro interno, para ser médicos de una agrupación de 20 barcos de acero de la Flota Atunera de Cuba, donde estuve dos meses en el Atlántico y aprendí mucho. La otra ocasión, estuve como médico durante un mes en un campamento de las Divisiones de Infantería Permanente de las FAR en Camagüey.

Ya cuando salgo de Girón y estudiamos en la Escuela de Medicina, que estaba en 25 entre J e I, donde hace años radica la Facultad de Biología, recuerdo noche a noche, las visitas de Fidel a la Plaza Cadenas, hoy Ignacio Agramonte, a compartir con estudiantes y profesores, y explicaba las nuevas medidas de la Revolución y como nos ayudó a comprender la justeza del camino emprendido, la necesaria vinculación de todas las carreras universitarias con la práctica social. Hablaba, explicaba y dedicaba horas y horas a escuchar y a reflexionar con los estudiantes.  En muchas ocasiones el encuentro culminaba de madrugada jugando baloncesto con el equipo universitario y compartiendo con los dirigentes estudiantiles o acompañándolo a comer chocolate con churros en 23 y 12.

Un momento especialmente importante en este período lo constituyó la vinculación del estudio y el trabajo en la educación superior, como principio pedagógico rector de nuestra universidad. La FEU se multiplicó en hospitales, granjas, fábricas, talleres; donde quiera que los estudiantes desarrollaban su vida universitaria había una brigada de la FEU, participando, llevando la cultura universitaria, debatiendo los problemas, ayudando a que todo saliera mejor.

Quiero mencionarles lo referido al trabajo científico estudiantil, los concursos, los fórums científicos, que han sido actividades donde la labor de la FEU ha contribuido a la formación integral de los egresados. Todas estas actividades en la formación de pregrado tienen como objetivo servir de válida iniciación en este frente para que después, en el ejercicio de sus profesiones, puedan desplegar la investigación científica y la innovación tecnológica. Se realizaron Forum de Alumnos Ayudantes en de todas las carreras de la UH y en octubre de 1964 se hizo el II Forum Nacional de Alumnos Ayudantes e Instructores.  En las Ciencias Médicas, en 1967, hicimos el Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Medicina y Estomatología (EDEME) en Santiago de Cuba, donde por primera vez nos reuníamos los estudiantes de la Ciencias Médicas de las tres universidades que en ese momento tenían las carreras, La Habana, Oriente y Las Villa. Los primeros Juegos Deportivos Nacionales Universitarios se celebraron en La Habana y recuerdo que los atletas estudiantes se hospedaron en el hotel Habana Libre.

Una página de alcance y simbolismo creciente es la presencia en nuestras aulas de miles de estudiantes extranjeros, ejemplo del espíritu internacionalista, de fraternidad y solidaridad de nuestro gobierno revolucionario y de nuestro heroico pueblo. Hubo un hecho significativo cuando comencé a estudiar en Girón, y fue una cifra considerable, de aproximadamente 50   estudiantes latinoamericanos, que arribaron a Cuba para estudiar en las universidades, respondiendo a una convocatoria lanzada por Fidel en 1961, nunca antes hecha por un gobierno en el continente, de otorgar 1000 becas a jóvenes latinoamericanos para formarse como profesionales. La CIA interfirió a muchos en los distintos países, pero llegaron a la UH más de 400 para distintas carreras. Entre los estudiantes latinoamericanos que comenzaron con nosotros en 1962, hubo dos que no se graduaron de médicos, pero sí de revolucionarios. Los bolivianos Freddy Maimura y Mario Gutiérrez, quienes cayeron junto al Guerrillero Heroico en Bolivia. De Freddy, los japoneses hicieron una película, llamada Ernesto, su nombre de guerra, exhibida en La Habana, como homenaje al 50 aniversario de la caída en combate del Guerrillero Heroico. Otros murieron después, como fue el salvadoreño Carlos Madriz, asesinado en las mazmorras policiales de San Salvador. José María Reyes, Chema, quien, con los grados de comandante, también cayó en combate en la guerrilla de su querida Honduras.

Del 29 de julio al 11 de agosto de 1966, se efectuó en La Habana, el 4to Congreso Latinoamericano de Estudiantes, el CLAE y se creó la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes, OCLAE, siendo Cuba su presidente.

En estos años las ideas de Fidel se multiplicaron en nuestras universidades y quiero destacar en mi etapa como presidente de la FEU el impulso que le otorgaba a la investigación científica. Este respondía al concepto de integrar a la enseñanza, la experimentación e investigación. Se estaban realizando enormes cambios en distintas regiones del país y no había especialistas y tecnólogos que pudieran enfrentarlas.

Mencionaré tareas que por la labor en la Federación Estudiantil Universitaria acompañé a los estudiantes en su ejecución. Me auxiliaré del discurso de mi rector, José Miyar Barruecos, Chomi, al conferirle el doctorado Honoris Causa.

Economía y Contabilidad: Creación de los grupos económicos que asesoraban al comandante en diversos programas nacionales.

Ciencias: Múltiples tareas de asesoría, estudios e investigaciones. A la carrera de Biología, el Comandante le planteó el estudio de una plaga que asolaba las plantaciones de plátano, llamado Picudo Negro y se creó un grupo multidisciplinario con químicos, economistas, tecnólogos, agrónomos, biólogos.

La Escuela de Geografía el estudio de los bosques en la Sierra Maestra, con el objetivo de repoblación. Fidel los visitó en la Sierra. Yo también fui en otro momento, con un cro de la FEU, Luis Felipe Morel y el camarógrafo de la UH, Pinelli, hermano de German y nos perdimos dos días en las montañas.

Facultad de Psicología estudios de extraordinario valor de comunidades en distintas provincias, en busca de participación y desarrollo social.

Facultad de Humanidades: Participación en tareas de estudio, investigación social y cultural en comunidades del país tales como Guantánamo, Gran Tierra, Maisi, Baracoa. También Fidel los visitó en esos lugares.

Múltiples visitas de Fidel a San Andrés de Caiguanabo, en Pinar del Río, para conocer investigaciones sociales de trascendencia donde participaban las Escuelas de Psicología y Sociología y que se acompañaban de proyectos y programas educacionales, sociales y productivos.

Filosofía: Estudios del proceso de desarrollo de la Revolución y su basamento ideológico y político. Participación en estudios sociales.

Facultad de Tecnología: Papel fundamental, junto a profesores y estudiantes de Matemáticas y Física en la obtención de la primera computadora desarrollada en Cuba. También los tecnólogos desarrollaron tareas en las zafras azucareras, junto a economistas y agrónomos y en atención a las comunidades del sector.

Instituto Pedagógico: Presencia y participación permanente en los profundos cambios y las transformaciones que se llevaban a cabo en el sistema educacional del país junto con el Ministerio de Educación.

El objetivo que perseguía el Comandante  era darle a la universidad un peso cada vez más creciente en la búsqueda del conocimiento, lo que debía conducir, entre otras cosas, a despertar en los estudiantes el espíritu y la mentalidad científica y la búsqueda constante de nuevas formas de participar en la sociedad, que debía desbordar los muros académicos y convertirse en un factor fundamental de la Revolución, investigando, aportando, participando en todos los campos de la ciencia, tecnología, economía, producción agrícola, pecuaria.

Esta concepción estratégica lo llevó a crear el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC) e integrarlo a la Universidad de la Habana. Este centro, aseguró en aquella época, junto al Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón de la Facultad de Medicina, la formación de profesores e investigadores de Ciencias Básicas, necesarios para el desarrollo del país. Desde el CENIC se desarrolló con éxito la batalla contra la fiebre porcina africana, introducida criminalmente en el país. Esos especialistas de áreas básicas, muchos de ellos, participaron en las investigaciones que condujeron a las tres vacunas y a los dos candidatos vacunales y los 15 productos innovadores que se han producido por la Industria Biotecnológica y Farmacéutica cubana, que apoyan los distintos protocolos de tratamiento contra la COVID 19.

Junto al CENIC, se integraron a la Universidad de La Habana diferentes instituciones científicas de varios perfiles:

El Instituto de Ciencia Animal (ICA)

El Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA)

El Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA)

El Centro de Investigaciones Marinas y el barco de Investigaciones Marinas ULISES.

La Estación Nacional de Pastos y Forrajes Indio Hatuey

Sistema de estaciones experimentales de Pastos, Caña, Cítricos, Frutales.

Varios centros de investigaciones en la Facultad de Tecnología.

Grupos de investigaciones económicas y grupo de trabajo en ganadería.

En esa época se comenzó a construir por estudiantes y profesores de la universidad, el Jardín Botánico Nacional.

Queridos cros:

Cada vez que la Revolución ha enfrentado una tarea difícil, ha convocado a los estudiantes y profesores de las universidades. Es en los estudiantes, en los jóvenes, en los que el enemigo aspira a sembrar confusiones, desaliento, desunión, para apostar a la derrota de la Revolución, pero es en esos estudiantes, en su historia de lucha, con lo aprendido y demostrado, en los que más confía la Revolución. Fidel en varias ocasiones repitió que esta es una Revolución de obreros, campesinos y estudiantes.

Estos dos años difíciles de pandemia, la Universidad de La Habana, junto al resto de los centros de educación superior demostraron lo que son capaces de hacer.

Prácticamente todas las residencias estudiantiles se convirtieron en centros de aislamiento y sus trabajadores, estudiantes y profesores desarrollaron tareas de todo tipo para atender a nuestro pueblo. Los estudiantes, aportaron su fuerza de trabajo comprometida y especializada en cuanta tarea era necesario participar.

Cada una de las facultades y centros de estudio y de investigación de la Universidad de La Habana, desde sus distintos campos del saber, aportaron conocimientos, aportaron expertos, criterios científicos, resultados de investigaciones, pronósticos, que han ayudado a enfrentar este difícil momento. La unión gobierno-academia brilló, la transdisciplinariedad, la intersectorialidad y el enfoque sistémico para el abordaje de complejos problemas se destacaron como pocas veces. En las reuniones semanales del Grupo Temporal Nacional para la atención a la Pandemia y en las reuniones semanales de los científicos y expertos con la dirección del país, se destacan varias facultades, centros de estudio y laboratorios de esta universidad. En otras reuniones de científicos y académicos con la dirección del país para el enfrentamiento a difíciles problemas de nuestra sociedad, también se destaca la participación inteligente, oportuna y pertinente, de distintos profesores, investigadores de este centro.

El presidente Miguel Diaz-Canel Bermúdez, ha planteado en más de una ocasión su agradecimiento a los científicos y a los profesores que han puesto su saber en función del país y han salvado al país. Muchos de ellos formados en las aulas y laboratorios de esta Universidad de La Habana y de otros centros de enseñanza superior del país.

Han sido dignos herederos del legado de Mella, José Antonio, Rubén, de Fidel.

Deseo reiterar mi felicitación a este centro que arriba a su 294 aniversario, no solo por su cumpleaños, sino por su extraordinario desempeño en una de las etapas más difíciles de la historia revolucionaria de nuestro país.

Viva la Universidad de La Habana

Muchas gracias

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